Un comunicado conjunto asegura que cualquier acuerdo deberá respetar la independencia territorial de Ucrania, mientras las negociaciones avanzan con cautela entre EE.UU. y Kiev.
Ginebra, 24 de noviembre de 2025. — En el contexto de las intensas negociaciones de paz que mantienen las delegaciones de Ucrania y Estados Unidos en Ginebra, se emitió un comunicado conjunto en el que ambas partes subrayan que cualquier acuerdo que ponga fin al conflicto deberá garantizar “la plena soberanía de Ucrania”.
La reafirmación surge en respuesta a la presentación de una nueva versión del borrador de paz, impulsado originalmente por el presidente estadounidense Donald Trump y conocido como “plan de 28 puntos”, cuyo objetivo es terminar con casi cuatro años de guerra iniciada por la invasión rusa de febrero de 2022.
Las negociaciones del domingo en Ginebra culminaron con una declaración breve pero significativa: Estados Unidos y Ucrania señalan que las conversaciones “han sido constructivas, centradas en el objetivo y respetuosas”, y que el marco revisado “reafirma que cualquier acuerdo futuro deberá respetar plenamente la soberanía de Ucrania”.
Este compromiso adquiere especial relevancia en un momento en que Europa observa con atención el proceso, consciente de que un acuerdo concebido sin plena participación ucraniana o sin garantías reales de independencia podría generar precedentes peligrosos en la arquitectura de seguridad continental. Según las partes, aún quedan temas importantes por resolver, aunque consideran que los asuntos pendientes “no son insuperables, solo requieran más tiempo”.
Este nuevo giro en las negociaciones refuerza la posición de Ucrania en la mesa de conversación, al tiempo que pone de relieve el papel de Estados Unidos como mediador principal en el proceso. También enmarca una fase crítica: la manera en que se aborde la soberanía, la integridad territorial y la participación ucraniana definirá no solo el futuro inmediato de Ucrania, sino también la credibilidad de los actores involucrados en garantizar un acuerdo duradero.
En definitiva, la declaración conjunta entre Washington y Kiev marca un paso técnico y político que busca reconectar el proceso de paz con principios básicos del derecho internacional —la soberanía e integridad territorial— al tiempo que abre una cuenta regresiva hacia posibles decisiones estructurales en los próximos días.
