La reciente confirmación de que la deuda externa de Argentina alcanzó niveles récord, superando los 316 mil millones de dólares al cierre del tercer trimestre de 2025, constituye un hito económico con posibles efectos más allá de la macroeconomía. Este incremento sostenido del endeudamiento, que se ha acelerado desde fines de 2024, plantea desafíos que trascienden la política fiscal y se proyectan hacia ámbitos como la estabilidad social, la informalidad económica y, potencialmente, el riesgo de incrementos en fenómenos delictuales transnacionales.
Deuda externa en cifras y contexto
Las cifras oficiales muestran que la deuda bruta externa de Argentina ha crecido significativamente en 2025, impulsada tanto por el endeudamiento de empresas y hogares como por el del sector público. Este aumento ha rebasado los niveles más altos registrados en la serie histórica, reflejando tensiones estructurales que combinan presiones fiscales, menor ingreso de divisas y dificultades para reducir desequilibrios en la balanza de pagos. SWI swissinfo.ch
Aunque los detalles técnicos de la deuda son de naturaleza económica, es clave entender que este tipo de tensiones afecta la capacidad del Estado para financiar servicios públicos, sostener programas sociales y mantener niveles de cohesión social que, cuando se deterioran, pueden influir indirectamente en el entorno de seguridad interna.
Conexión entre estrés económico y seguridad
La relación entre factores económicos y seguridad pública ha sido documentada en distintos estudios: períodos de crisis económica prolongada suelen coincidir con incrementos de delitos oportunistas, mayor informalidad en los mercados y presión sobre los sistemas de justicia y fuerzas de orden. En este sentido, una economía bajo estrés puede generar redes de subsistencia ilegales, migraciones internas y mayores incentivos para actividades transnacionales que explotan vacíos institucionales.
En el caso del Cono Sur, diferencias regulatorias entre países vecinos —como las normas sobre armas, capitales o control de bienes estratégicos— pueden ser aprovechadas por organizaciones criminales capaces de operar a través de fronteras porosas. Un ejemplo de ello es el tráfico ilícito de armas, que en informes de seguridad regional se ha observado en flujos desde Argentina hacia Chile, asociado a redes de crimen organizado y contextos de debilidad institucional. Esta actividad ilegal puede intensificarse cuando las condiciones económicas externas limitan la capacidad de las instituciones para ejercer un control efectivo. Índice del Crimen Organizado
Riesgos específicos para Chile
Desde la perspectiva de la seguridad pública chilena, los efectos indirectos de las tensiones argentinas pueden traducirse en varios vectores de riesgo:
- Incremento de presiones migratorias no regularizadas desde zonas con deterioro económico y social.
- Aumento de tráfico transfronterizo de armas y drogas, aprovechando asimetrías normativas y puntos de control menos rígidos.
- Expansión de redes delictivas que buscan capitalizar la fragilidad económica para establecer corredores logísticos de mercado ilegal.
Para Chile, mantener una vigilancia fronteriza robusta, intercambiar inteligencia operativa con organismos internacionales y promover mecanismos bilaterales de control de bienes estratégicos se vuelve más urgente en un contexto donde vecinos enfrentan tensiones profundas.
Respuesta institucional y cooperación regional
La complejidad del fenómeno exige respuestas que integren no sólo instrumentos de seguridad nacional, sino también cooperación regional en materia de justicia, control de armas y delitos transnacionales. La seguridad pública no puede abordarse únicamente desde la óptica interna cuando factores externos —como un récord de deuda y la consecuente presión económica— tienen efectos colaterales que cruzan fronteras.
Fortalecer redes de coordinación policial, mejorar los mecanismos de intercambio de información y profundizar acuerdos bilaterales con Argentina y otros países vecinos constituye una de las líneas estratégicas para mitigar impactos negativos en seguridad. Sin cooperación sostenida, las migraciones no reguladas, el tráfico ilícito y otros delitos transnacionales pueden encontrar terreno fértil en contextos de vulnerabilidad económica.
